The Arborists

Propuesta Curatorial

The Arborists

The Arborist es una experiencia inmersiva que explora la memoria, la herida y la posibilidad de transformación a partir de la violencia y la deshumanización del nazismo.

Concebido como un laboratorio sensible, este recorrido sensorial de 30 minutos invita al visitante a descender a su propio bosque interior. Allí, las raíces se convierten en una metáfora de aquello que permanece bajo la superficie: recuerdos, silencios y heridas que atraviesan tanto la experiencia individual como la historia colectiva.

El encuentro con ese pasado abre preguntas sobre nosotros mismos y sobre nuestra responsabilidad frente a los otros. Reconocer las huellas del horror exige sostener su memoria y reflexionar sobre las condiciones que lo hicieron posible.

Entre la oscuridad de las raíces y el anhelo de alcanzar la luz, The Arborist propone un espacio de introspección y creación. Una invitación a imaginar cómo la transformación interior puede traducirse en actos de cuidado y contribuir a una realidad colectiva más humana.

Expresión

Espacio Inmersivo

La sala propone un tránsito sensorial en tres actos inmersivos que, a lo largo de cinco minutos, entrelazan luz, sonido y materia como lenguaje poético para explorar la relación entre memoria, destrucción y renacimiento.
Cada acto es una metáfora del espíritu humano enfrentando sus propias zonas de vulnerabilidad.


Acto I — Sol Negro

El visitante entra en completa oscuridad hasta que un estallido sonoro da forma al Sol Negro, símbolo del poder y la desintegración del yo.
Voces superpuestas en distintos idiomas reflejan la pérdida de identidad bajo la dominación totalitaria que es representada bajo la sonoridad de los trenes que trasladaban a la gente a los campos de concentración.
Los colores rojo, blanco y negro se transforman en energía abstracta, y la sinestesia entre luz y sonido revela la locura del abismo como espejo de la sombra colectiva.


Acto II — Polvo de Estrellas

El silencio cubre el espacio con una niebla que asciende desde el piso y deja ver un sistema de partículas que son las visualizaciones de los nombres convertidos en cifras; huellas que resisten al olvido.
Un haz de luz láser de color violeta asciende mientras devela los nombres que se disuelven en la luz. Lo que fue cuerpo se convierte en memoria estelar, una constelación que afirma la persistencia de la identidad incluso en la desaparición.
La luz se vuelve testigo de lo que no puede borrarse.


Acto III — Semillas

Tras la disolución, llega el renacer.
Un bosque envolvente respira en proyecciones que entrelazan raíces y hojas con la materia microscópica de la vida. Lo microscópico y lo macroscópico dialogan en un mismo pulso vital.
La naturaleza se revela como lugar de conexión un espejo donde el visitante atraviesa del número al nombre, del humo a la semilla, del silencio al universo.

Experiencia

El espacio está pensado como una cámara de conciencia, de resonancia. Su estructura combina dispositivos de proyección holográfica y sonido para producir una percepción expandida del tiempo.

La materialidad lumínica, las capas visuales y las resonancias sonoras generan un estado de atención que desplaza la mirada hacia lo inmaterial.

El visitante se enfrenta a un sistema de dispositivos denominados fantasma de pepper; este tejido de rastros y presencias etéreas, nos habla de la energía de la memoria como construcción activa. Cada fragmento se comporta como un enjambre que almacena su historia, como un archivo inmaterial que deja de ser soporte del pasado para transformarse en una matriz perceptiva: una experiencia donde la memoria adquiere forma de presencia.

Integración

El espacio se transforma en un ecosistema de conexión. La tecnología se concibe como una extensión sensible del cuerpo, un sistema que traduce datos biológicos en geometrías de relación.

La noción de "ADN arborista" define una estética de interdependencia: cada participante es una unidad viva dentro de una red en expansión. La obra explora el pulso colectivo como materia estética, donde los ritmos cardíacos, los flujos de energía y las variaciones cromáticas conforman una topología de vínculos.

El uso de sensores y visión computacional introduce un lenguaje de interacción bio perceptiva: los cuerpos generan patrones de coherencia, afinidades cromáticas y estructuras de reciprocidad que emergen como bosque energético.

El espacio deviene organismo. La imagen, el sonido y la vibración responden a los estados internos de los visitantes, convirtiendo la experiencia en una práctica de conciencia compartida. La integración se manifiesta como un principio vital: un campo estético donde el arte, la tecnología y la emoción construyen una única trama pulsante.

Trascendencia

En este espacio redefinimos la relación entre materia, información y energía, proponiendo una arquitectura sensible donde la tecnología funciona como medio de revelación.

La disposición de discos acrílicos conforma un campo lumínico que ordena el recorrido. Cada superficie actúa como interfaz entre lo tangible y lo virtual, integrando capas de datos. La materialidad se convierte en soporte de información viva, articulando una estética de la continuidad entre el cuerpo y el entorno.

La realidad aumentada amplifica el territorio físico y lo conecta con una red de puntos biológicos. Los árboles plantados en distintas geografías se inscriben como nodos de una conciencia distribuida, donde cada coordenada representa una extensión del ecosistema humano. Una convergencia entre nosotros y el pensamiento ecológico.

Documental

The Arborist

Trailler del documental

Equipo Creativo

Director Creativo

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Asesor Tecnológico

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Productor

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